Dice Matilde (I)



¡Hola! Bienvenidas, bienvenidos. Me llamo Matilde Aguijón, para servirles. Soy una abeja trabajadora y, según algunos, toda una reina de la acentuación. Je, je. Hoy quiero comenzar estas charlas dedicadas a las niñas y los niños que están aprendiendo a poner los acentos, para que algún día sean reinas y reyes como yo. Sé que las reglas de acentuación no son fáciles y que algunas palabras pueden resultar medio raras o, mejor dicho, bastante raras: sílaba, tilde, aguda, grave, esdrújula, tónica, etcétera. Para que nadie se haga bolas o espante, les propongo que vayamos por partes, poquito a poco. Así pues, empecemos por la palabra palabra. ¿Sabías que se parece mucho a mi panal? Sí, al igual que este, está hecha de celdillas. Para ser exactos, de tres celdillas: (pa) (la) (bra). Cada una de estas celdillas se llama sílaba. Sílaba también tiene tres celdillas o sílabas: (sí) (la) (ba).

¿Por qué es importante dividir las palabras en sílabas? Ajajá. Porque dividirlas así es el primer paso para saber dónde va el acento en cada palabra. Pero eso lo veremos con calma en la siguiente ocasión, (o) (ca) (sión). ¡Hasta pronto!

Las ilustraciones son de Natalia Jankowski y fueron tomadas del libro Matilde Aguijón, reina de la acentuación.


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